HONGOS
¿Qué son?
Los Hongos Alucinógenos se ingieren por vía oral, preferentemente en ayunas, solos o mezclados con miel, en estado natural o secos. Los efectos inician entre 25 y 30 minutos después de la ingestión, pudiendo durar su efecto de 4 a 6 horas.
Cuando el alcaloide es puro (psilocina, psilocibina) pueden administrarse por vía oral o intramuscular. Las dosis bajas van de 10 a 20 mg; las medias de 40 a 60 mg; y las altas de 80 a 100 mg. No hay reportes sobre las dosis letales de estos alcaloides en forma pura. Algunos autores refieren que la dosis máxima segura es de 150 mg. 31
Los Hongos Alucinógenos pueden ser falsificados. Situación que se ha presentado en los Estados Unidos, en donde se inyecta LSD, PCP (fenciclidina) o ambos a hongos comunes como las setas.
Los hongos alucinógenos son aquellas cuyos principios activos tienen la propiedad de distorsionar la percepción, produciendo alucinaciones (de ahí la denominación de “alucinógenos”).
La Amanita Muscaria es un hongo que crece en Siberia y el noreste de Asia. Fue utilizado con fines rituales curativos por los shamanes de estas regiones. La fuente de sus propiedades alucinógenas es el “muscimole” un compuesto químico cuya concentración aumenta con el secado del hongo.
Los hongos psicoactivos de la familia de los psilocibes contienen la sustancia alucinógena llamada psilocibina. Estos y otros hongos eran alucinógenos sagrados entre los Aztecas de México en la época de la invasión española alrededor del año 1500. Los hongos psilocibes pueden ser comidos al natural o consumidos en forma de té. Pueden ser también ingeridos luego de un proceso de secado. El hongo Cogumelo pertenece a esta familia. Es conocido también como “hongo de la bosta”. 32
Distinguir los hongos alucinógenos de aquellos que son venenosos es una tarea que puede llegar a ser muy compleja. Ella puede requerir una consulta en textos botánicos e incluso un cierto conocimiento en taxonomía de los hongos.
Hongos alucinógenos se consumen por vía oral, ya sea a través de la ingestión de infusiones hechas con las raíces o flores de las plantas o a través de la ingestión de los hongos secos, al natural o en forma de te.
Fray Bernardino de ahagún, cronista de mitad del siglo XVI, menciona a los hongos capaces de provocar alucinaciones, los cuales recibían, entre diversas denominaciones, el nombre indígena general “teonanácatl”; por ser considerados hongos sagrados (“carne de los dioses”), pero que los españoles catalogaron como hongos malos u hongos demoníacos que emborrachan, según testimonios de otros escritores del mismo siglo, por ejemplo, Fray Toribio de Benavente, también llamado Motolinia y Francisco Hernández, este último con la designación de Protomédico del Nuevo Mundo.
Debido que los hongos alucinógenos fueron satanizados, el conocimiento de ellos permaneció casi inadvertido por los europeos y, en general por los mexicanos no indígenas, hasta la mitad del siglo XX en que fueron redescubiertos por varios investigadores extranjeros.
Efectos
Posterior a la ingesta de los hongos, se presenta un periodo de latencia que va de algunos minutos a una hora. Presentándose los primeros síntomas cuando termina ésta y se caracterizan por una sensación de calor, malestar físico, el sujeto deja sus actividades y normalmente se acuesta por presentar astenia y somnolencia. Inmediatamente después aparece euforia con locuacidad, risa sin razón, necesidad de moverse y sensación de satisfacción. Los sentidos se ven afectados de tal manera que el sujeto tiene visiones que cambian de colores y se mueven, luminosidades, imágenes caleidoscópicas y por ende mayor sensación de bienestar. La conciencia se altera y aparecen situaciones oníricas que pueden ser con alteración del tiempo, de lugar y de la propia persona.
Hay que mencionar que la euforia no es permanente, se presentan estados de angustia que pueden variar en duración. Cuando termina el viaje los consumidores presentan periodos de hipomanía y en ocasiones la euforia persiste 24 horas más. Pero el síntoma más persistente es la astenia que puede durar varios días.
EFECTOS PSICOLÓGICOS.- El efecto principal de los hongos es del tipo sinestésico, y es un estado muy particular en el cual los sonidos se ven, los olores se sienten, se puede escuchar a los objetos y otras muchas sensaciones más. También es posible que el experimentador sienta que abandona su cuerpo o que las cosas las ve desde otra perspectiva (introspección). Hay quienes refieren patrones caleidoscópicos frente a los ojos.
EFECTOS FISIOLÓGICOS.- El consumo de hongos psicoactivos provoca dilatación pupilar (midriasis), modifica el pulso, la tensión se altera (hipotensión) y los reflejos también; disminuye el ritmo cardíaco, se presenta debilidad y desorientación. No hay reportes de daño físico ocasionado por el uso prolongado.
Generan alucinaciones, por lo cual sus efectos pueden ser, en cierta forma, comparables a los del LSD, aunque con algunas características diferenciales. Los efectos dependerán – además de todos los factores ya mencionados para las otras drogas- de la potencia de las plantas u hongos consumidos, así como de su forma de preparación. Estas sustancias provocan en general sensaciones de euforia, hilaridad y signos fisiológicos como el aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y del tamaño de la pupila ocular.
Los efectos aparecen en forma más temprana que los del LSD, alrededor de media hora después de haberlas consumido, y tienen una duración menor: de 4 a 9 horas. Cuando se consumen dosis bajas predominan la euforia y las sensaciones de despersonalización. Dosis más altas dan lugar a distorsiones perceptivas, sesudo alucinaciones y alucinaciones de color y movimiento. Los episodios de consumo de algunas de estas drogas como el Floripón están caracterizados por la posterior amnesia. El consumidor no recuerda nada del episodio vivido.
En general estas sustancias son consumidas con muy poca frecuencia, ya que la sensibilidad total y “normal” se recupera recién luego de varios días de haber consumido estas drogas. Estas plantas y hongos no generan dependencia física.
El efecto de los hongos alucinógenos en el organismo humano se debe a la presencia de dos sustancias indólicas: la psilocina y la psilocibina, que es una droga más potente que la anterior y, además, por su mayor concentración en los hongos, se considera que es la responsable de la actividad sicotrópica de los mismos, según el registro de diversos autores. La dosis efectiva de la psilocibina purificada, capaz de producir síntomas, es de 6-15 mg. Los efectos de esta substancia, variables según la persona intoxicada, son físicos y sicológicos. Los efectos físicos consisten, casi siempre, en aumento del pulso, de la presión arterial, del ritmo cardíaco y de la temperatura corporal, temblores en las extremidades, estremecimiento, escalofríos, momentos de respiración arrítmica, anorexia, aumenta la salivación, náusea, rubefacción, palidez, midriasis, micturación; sensaciones somáticas subjetivas de debilidad, frío, calor, entumecimiento y llenura del abdomen, entre otras.
Los efectos sicológicos son: alucinaciones, ilusiones, las pinturas se avivan, los objetos se mueven y se deforman, se ven manchas, destellos de luz, figuras geométricas y líneas zigzagueantes, así como formas caleidoscopicas que cambian rápidamente, el gusto, el olfato, el tacto y el oído se agudizan, hay sinestesias que es una especie de traslación de tipo sensorial en otro; puede haber cambios emocionales como reír sin un motivo aparente y sentir hostilidad, sospecha o intenso afecto. También hay cambios en el entendimiento, fácil distracción por estímulos externos o internos, rápido flujo de ideas, pérdida del sentido del tiempo y del espacio, despersonalización, con una separación del cuerpo y de la mente.
Riesgos
Es raro que se presente una intoxicación con hongos alucinógenos pero de ser así, los síntomas se presentaran dentro los primeros 15 a 30 minutos posteriores a su ingestión. Caracterizándose por dolor abdominal, nauseas y vomito. Es raro que ocasione la muerte pero es necesario manejar la situación como una urgencia médica. Cuando se presenta un mal viaje el consumidor deberá ser manejado por un especialista (psiquiatra), el cual decidirá la conveniencia de administrar neurolépticos (antipsicóticos) del tipo del Haldol o Largactil.
Aunque sensaciones de náusea y dolores estomacales ocurren con frecuencia tras la ingestión de estas sustancias, los posibles riesgos asociados al consumo de estas drogas son similares a los del LSD, es decir, son psicológicos más que físicos.
Entre los posibles riesgos que entraña su consumo está la posibilidad de experimentar reacciones desagradables como reacciones de ansiedad, conocidas como “mal viaje”. Los síntomas mas frecuentes incluyen alucinaciones atemorizantes, ansiedad desmesurada, confusión y agresión en algunos casos.
No obstante, estos efectos generalmente no van más allá de hacerle pasar al usuario un mal momento.
También en algunas personas el consumo de estas drogas podría llegar a intensificar o exacerbar trastornos psicológicos subyacentes. Así, personas con tendencias suicidas deberían evitar su uso.
No existe un riesgo de sobredosis física, si bien pueden ocurrir reacciones adversas si el consumidor usa una dosis mayor de la que psicológicamente puede manejar.
El efecto de los hongos alucinógenos en el organismo humano se debe a la presencia de dos sustancias indólicas: la psilocina y la psilocibina, que es una droga más potente que la anterior y, además, por su mayor concentración en los hongos, se considera que es la responsable de la actividad sicotrópica de los mismos, según el registro de diversos autores. La dosis efectiva de la psilocibina purificada, capaz de producir síntomas, es de 6-15 mg. Los efectos de esta substancia, variables según la persona intoxicada, son físicos y sicológicos.
Los efectos físicos consisten, casi siempre, en aumento del pulso, de la presión arterial, del ritmo cardíaco y de la temperatura corporal, temblores en las extremidades, estremecimiento, escalofríos, momentos de respiración arrítmica, anorexia, aumenta la salivación, náusea, rubefacción, palidez, midriasis, micturación; sensaciones somáticas subjetivas de debilidad, frío, calor, entumecimiento y llenura del abdomen, entre otras.
Los efectos sicológicos son: alucinaciones, ilusiones, las pinturas se avivan, los objetos se mueven y se deforman, se ven manchas, destellos de luz, figuras geométricas y líneas zigzagueantes, así como formas caleidoscópicas que cambian rápidamente, el gusto, el olfato, el tacto y el oído se agudizan, hay sinestesias que es una especie de traslación de tipo sensorial en otro; puede haber cambios emocionales como reír sin un motivo aparente y sentir hostilidad, sospecha o intenso afecto. También hay cambios en el entendimiento, fácil distracción por estímulos externos o internos, rápido flujo de ideas, pérdida del sentido del tiempo y del espacio, despersonalización, con una separación del cuerpo y de la mente.